ESCUELA DE ESCRITORES

ESCUELA DE ESCRITORES “HIPATIA DE ALEJANDRÍA”

AULA MAGNA

HYPATIA

HYPATIA ENCARNA LA LUCHA POR EL SABER

HIPATIA

“ESTO DE DIOS, DA QUE PENSAR” . HYPATIA

HYPATIA

HYPATIA: UNA MENTE BRILLANTE

Publicado: 27 marzo, 2013 | Autor: Yolanda Encinas | 

Hija y discípula del matemático y astrónomo Teón; Hypatia fue liquidada por un grupo de cristianos fanáticos alrededor del año 416. La historia de Hypatia de Alejandría fue lo más triste que ha podido ocurrir en la historia de la Humanidad. Hypatia fue la última directora de la biblioteca de Alejandría, y era matemática, filósofa, astrónoma, física, jefe de la Escuela Neoplatónica, hablaba muchos idiomas, y por el “fanatismo religioso” de Cirilo, Obispo de Alejandría, hacia el año 415 la mandó matar. Su muerte fue “horrorosa” e Hypatia fue “descarnada” viva; una “grandísima equivocación” de los cristianos de entonces. La biblioteca de Alejandría era un gran botín, allí se conservaban los libros con los secretos más grandes del Universo, que escondían todos los “avances”, el fuego, la pólvora, etc. Así que todos querían apoderarse de esa biblioteca. Se llegó a hacer una destrución sistemática de los volúmenes de la biblioteca de Alejandría, una destrucción del resumen de la historia de la civilización planetaria. El asesinato de Hypatia es lo más “aberrante” de la historia de la Humanidad. Veo innegablemente la mano de la iglesia detrás de toda la destrucción de este saber universal, las religiones siempre han querido controlar el conocimiento. Se habla de que fue el “Califa” Omar, hacia el año 646 después de Cristo, quién podría haber acabado con lo que quedaba de la biblioteca de Alejandría;  las guerras, los bárbaros, los incendios fortuitos y la falta de transmisión escrita en tiempos que copiar un texto costaba mucho tiempo y dinero se encargaron también de ello. Y de este modo desaparecieron  los 700.000 volúmenes de la biblioteca de Alejandría.

Carl Sagan hablaba de ella como ejemplo de mente brillante, y se refería a la época que le tocó vivir como un lamentable panorama de ignorancia y revueltas político religiosas.

LA CONCLUSIÓN: ¿Qué hubiera ocurrido si todos esos conocimientos que encerraban las paredes de la biblioteca de Alejandría, el manejo del átomo, la robótica, etc, se hubieran puesto al servicio de la Humanidad?. Cómo se habría abreviado el camino de la tecnología que hoy poseemos, energía nuclear, teléfono, fíbra óptica…, ¿Hubiésemos progresado de manera increible, hubiesemos puesto ese conocimiento al servicio de la Humanidad o nos habríamos aniquilado y destruido?. Esta es la cuestión.

P.D.: La historia y la vida de Hpatia de Alejandría, yo personalmente como “mujer”, la tengo muy presente. Prefiero tener memoria y no olvidar lo que pasó.

MUERTE DE HYPATIA: SIN PALABRAS.

EL LEGADO DE HYPATIA

ABERRACIÓN: HOGUERA DE LIBROS

ABERRACIÓN: HOGUERA DE LIBROS

Guido Astrónomo

DISCÍPULO DE HYPATIA

RELOJ

TIEMPO

Publicado: 10 abril, 2013 | Autor: Jaime Poncela | 

 Si tienes tiempo me avisas. Me lo dijo un día. Ya no recuerdo de qué iba el aviso. Si tengo tiempo te escribo. Hace ya diez años que espero la carta. No debió encontrar franqueo. Si tienes tiempo hazme el favor de poner el chisme ahí arriba. No sé si el chisme está arriba o abajo. ¿Qué chisme? Si tienes tiempo quedamos. Se casó el sábado. Con otro, claro. Si tienes un minuto te lo leo. No recuerdo si el texto era bueno o malo. No recuerdo de quién era. Si quieres te lo explico. ¿Qué era? Me llamaron por teléfono y se fue sin explicarlo. Si me invitas a un vino, hablamos. He bebido cosechas enteras desde entonces. Nunca supe de qué había que hablar aquella tarde. Un día te cuento lo que me pasó en el trabajo. Nunca llegó el día.

Si el tiempo fuera de goma los relojes tendrían mil horas. O seis. Es probable. Hay quien dijo que la vida estaría bien se viviera cuatro días a la semana. Es posible. El tiempo. Las ganas de tenerlo para perderlo. Las ganas de perderlo para lamentarlo. La necesidad que tenemos que sean las seis cuando son las cinco y de que sean las siete cuando son las seis. Las raras veces en que son las seis cuando tienen que ser las seis, es posible que nos pillen mirando a otra parte, en una reunión de alto contenido estratégico, hablando por teléfono son algún sin sustancia, o cortejando a alguna mujer con halitosis. Si hubiéramos estado allí a las seis cuando eran las seis y nosotros queríamos que fuesen las seis, es posible que la felicidad se hubiera presentado allí en carne y cascabeles. Pero no estábamos. Teníamos que hacer.

 Si tienes tiempo me llamas. Me lo dijo hace dos semanas. Ayer fui a su entierro.

DA VINCHI

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

GUERRA DE AFGANISTÁN

INTERIORES

Publicado: 18 abril, 2013 | Autor: Andrés Lorenzo |

Creo que no resulta fácil a nadie escribir sobre sus sentimientos y, si además, éstos se refieren a nuestros sufrimientos y angustias, creo que todavía es más difícil.

En este caso, voy a referirme a una circunstancia muy concreta que, por suerte, tiene fecha de caducidad cercana, pero que, cuanto más cercano está ese final, más dura se me está haciendo.

En este mundo, que los especialistas y entendidos llaman de globalización, y que a nosotros nos ha tocado vivir sin posibilidad de escoger, parece que las fronteras de los países son menos fronteras que hace unos años. Los distintos acuerdos y alianzas, muy beneficiosos en algunas, también nos permiten meternos en casa de otros, con cualquier pretexto que la comunidad internacional considere legal, a decirles lo que tienen que hacer y, además, cómo y cuando lo tienen que hacer.

Concretamente, me estoy refiriendo a la misión internacional que nuestras fuerzas armadas desarrollan en Afganistán. Es en este punto del planeta donde se centra mi atención, ya que mi hijo estaba destinado en uno de los puestos de combate de nuestro ejército durante cinco meses. En la actualidad, ya cerrados los puestos de combate, se están encargando de las tareas necesarias para el repliegue, previsto gradualmente hasta el próximo año.

Ya van a cumplirse 6 meses desde un lejano día de Octubre en que se fue y no puedo decir esa frase tan típica de “parece que fue ayer”. En mi caso, más bien tengo la sensación de que hace 6 años o 6 vidas que no le tengo conmigo.

Cuando allá por el verano del 98 me planteó su idea de ser militar de profesión, fui la persona que más le animó y le apoyó para que fuese adelante con su proyecto. Esto me costó luchar contra presiones familiares que me decían que le tenía que quitar al chico esas ideas de la cabeza. No hay antecedentes militares en la familia y la noticia no cayó demasiado bien.

Tengo que decir que, desde que mis hijos tuvieron uso de razón, siempre les inculcamos mi mujer y yo que, en esta vida, hay que luchar y esforzarse por trabajar en algo que nos llene, que nos ilusione y nos apasione. Si el sueño y la felicidad de mi hijo están vistiendo el uniforme de nuestro ejército, no voy a ser yo quien trate de quitárselo de la cabeza. Bien al contrario, reitero que siempre tendrá todo mi apoyo.

Mi hijo es militar de vocación, de sentimiento, no como otros muchos que están ahí por la crisis, por el paro juvenil, o para obtener la nacionalidad española por un camino más rápido. De cualquier manera, todos y cada uno cuentan con mi mayor respeto y admiración por la gran labor que desempeñan día a día, lejos de sus familiares y seres queridos y en unas

condiciones muy duras.

Desde el mismo instante que le di el abrazo de despedida en la terminal del aeropuerto y le vi marchar por la puerta de embarque, parece que algo en mi interior se paralizó, quedando bloqueado por un extraño sentimiento, como una mezcla de alegría al verle tan feliz e ilusionado, un miedo y una angustia al pensar en el peligro real con el que se iban a enfrentar a diario, y una preocupación por como lo iban a afrontar las personas más cercanas a él que quedaban aquí, como son su madre, su hermana, su abuela, su novia… y yo mismo.

Todo ello crea, dentro de mí, unas sensaciones desconocidas y por ello difíciles de afrontar. Aunque a veces trato de negarlo, no puedo dejar de ver las noticias, casi de un modo compulsivo. Necesito saber en todo momento si se ha producido algún acontecimiento que le haya podido afectar. Realmente, vivo con una mezcla de orgullo, pena, miedo, ansiedad, incluso de angustia en los tristes momentos en los que han padecido atentados y bajas de compañeros.

Uno trata de evadirse en el trabajo, en la familia, en los amigos, en los hobbies…. Pero es imposible. Aunque esté trabajando, algo dentro nunca desconecta y no pasa una hora en la que no tenga que mirar en el móvil las últimas noticias. Si estoy con los amigos es igual, con cualquier pretexto tengo que coger el teléfono para mirar el twitter y ver si hay novedades. Si estoy en casa con la familia viendo una película o un partido más de lo mismo, es inevitable. Es algo que sale de dentro, de forma instintiva, sin control y sin manera de frenarlo.

Sólo espero con verdadera ansiedad que pasen, lo antes posible, los días que faltan hasta su regreso y poder darle un abrazo tan fuerte como el que le di el día de la despedida. Pero estos días son los más duros y difíciles porque, cuanto menos tiempo falta para la vuelta, más larga se hace la espera y la ansiedad va creciendo y creciendo….

Para finalizar una última reflexión. No me quiero imaginar cómo se sienten los padres y familiares de los chicos, compañeros de mi hijo, que van con la misma ilusión que el mío y que la desgracia se ceba con ellos. ¿Cómo se puede recibir y encajar la noticia del fallecimiento de un hijo, tan joven, con todo en la vida por delante y que, por la fatalidad, nunca más puedas volver a abrazarle y tenerle contigo?. No puedo … Si puedo, pero no quiero pensar en ello.

GUERRA DE AFGANISTÁN

GUIDO

2 Comments

  1. Te escribiré algo.

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

By submitting this form, you accept the Mollom privacy policy.